Su doctor no le está mintiendo. Le está diciendo lo único que alcanza a decir en cinco minutos.
"Deje de fumar." Es verdad, es correcto y es lo que corresponde. El problema no es la frase: es lo que pasa cuando usted sale a la calle con esa frase y nada más. Se lleva la sensación de que solo existen dos caminos — dejar de fumar hoy, o resignarse.
Y hay un tercero. Pero no cabe en cinco minutos.
Lo digo como broncopulmonar, y lo digo porque lo he visto demasiadas veces en veinte años de consulta.
Lo veo a los 45. Lo veo a los 55. Lo veo a los 62.
Hombres que llegan a mi consulta con la misma frase y la misma cara:
"Doctor, ya me resigné."
Yo sé que no tienen que resignarse, y lo sé hace años. Pero no se los explicamos, porque explicarlo bien toma veinte minutos y la consulta dura cinco.
Hasta ahora. Hasta este texto.
