Usted no está exagerando, y él no es que no quiera cuidarse. Cuando su marido corta la conversación del cigarro, no la está desoyendo a usted.
Está cerrando la única puerta que le ofrecieron. A él también le dijeron "deje de fumar" y nada más, y ya fracasó en esa puerta dos o tres veces. Cuando alguien fracasa tres veces en la única salida que le mostraron, deja de escuchar el tema completo.
Hay un camino en el medio. Pero no cabe en cinco minutos de consulta.
Lo digo como broncopulmonar, y lo digo porque a mi consulta no llega solo el que fuma.
Llega la esposa. Llega la hija. Llega la que hace años que no duerme.
Mujeres que se sientan frente a mí con la misma frase y la misma cara:
"Doctor, ya dejé de pedírselo."
Yo sé que ninguno de los dos tiene que resignarse, y lo sé hace años. Pero no se los explicamos, porque explicarlo bien toma veinte minutos y la consulta dura cinco.
Hasta ahora. Hasta este texto.
